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Enfoque de ejercicio terapéutico para el tratamiento no quirúrgico y postoperatorio del síndrome de pinzamiento femoroacetabular

Revisión escrita por Dr Teddy Willsey info

Puntos Clave

  1. El enfoque de ejercicio terapéutico para el tratamiento conservador y posoperatorio del pinzamiento femoroacetabular (FAI) conlleva una superposición significativa, ya que los principios y objetivos son casi idénticos.
  2. El tratamiento del FAI requiere una individualización del programa y una progresión cuidadosa del ejercicio para corregir los déficits funcionales y restaurar el movimiento sin dolor.
  3. El enfoque de ejercicio terapéutico para el FAI debe centrarse en la fuerza y la movilidad de la cadera, el control postural y la fuerza del core, al tiempo que integra movimientos compuestos funcionales.

ANTECEDENTES Y OBJETIVO

El uso de la artroscopia de cadera para tratar el pinzamiento femoroacetabular (FAI) ha aumentado considerablemente en los últimos 15 años. La evidencia actual no respalda el reciente aumento exponencial de la artroscopia de cadera, ya que se ha demostrado que el tratamiento no quirúrgico es una primera línea de atención eficaz y a menudo infrautilizada (1).

La terapia mediante ejercicios para el FAI se centra en el control postural, la estabilización del core, la fuerza y la movilidad de la cadera. Las estrategias de ejercicio no difieren considerablemente entre los pacientes postoperatorios y no postoperatorios. El objetivo del presente estudio fue presentar un panorama clínico actualizado del FAI examinando las tendencias de los protocolos de ejercicio para el tratamiento conservador y postoperatorio.

El uso de la artroscopia de cadera para tratar la FAI ha aumentado sustancialmente en los últimos 15 años.
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Para asegurar una adaptación continua, es importante comprobar regularmente los límites del umbral de un paciente e incorporar ejercicios más desafiantes a medida que se producen mejoras.

MÉTODOS

Los autores utilizaron 47 artículos en su revisión. No informaron sobre ningún criterio con respecto a su búsqueda y proceso de selección. Su objetivo era reunir información sobre los fundamentos anatómicos y biomecánicos del FAI, los síntomas y la presentación común, los tests y las medidas, y los ejercicios y el tratamiento del FAI. Esta revisión de conceptos actuales no pretendía ser una guía de práctica clínica o un documento definitivo sobre el FAI.

RESULTADOS

El FAI se caracteriza por el contacto prematuro del fémur y el acetábulo durante el movimiento de la cadera. Las variaciones morfológicas en la anatomía de la cadera predisponen a ciertos individuos a un mayor contacto en la articulación de la cadera, a un menor rango de movimiento de la cadera y a un mayor desafío para realizar ciertos patrones de movimiento como la postura en cuclillas o la estocada. La deformación de la cabeza del fémur se produce en forma de leva, mientras que la deformación en forma de pinza se presenta como una prominencia excesiva del borde exterior del acetábulo.

Con los tests de examen clínico que son muy sensibles y no muy específicos, el término FAI se utiliza para describir la afección en la que los pacientes suelen sentir dolor con movimientos combinados de flexión, aducción y rotación interna de la cadera. El término deformidad se ha utilizado con menos frecuencia en los últimos años, ya que las variaciones en la morfología de la cadera se observan en altas tasas entre la población asintomática y muchas personas son sensibles a las pruebas diseñadas para detectar FAI (2).

El auge de la cirugía del FAI en los últimos dos decenios ha sido notablemente similar a las tendencias observadas anteriormente en la cirugía artroscópica para las lesiones de menisco en la rodilla y el síndrome subacromial del hombro (3,4). En los dos casos mencionados, la retrospectiva y el sólido diseño de los estudios que incluyen la cirugía placebo ayudaron a cuestionar la indicación de la intervención quirúrgica. En lo que respecta al FAI, la evidencia actual demuestra que la intervención quirúrgica está justificada en los pacientes cuyos síntomas no se resuelven en un plazo de 3 a 6 meses (5). En el caso de muchos pacientes no operados, se recomienda el mantenimiento rutinario y la continuación del ejercicio terapéutico. Una recurrencia de síntomas de bajo nivel durante muchos años que no resulten en una disminución de la participación deportiva no es una indicación sólida para la cirugía FAI (6).

LIMITACIONES

Los autores optaron por no realizar una revisión sistemática o un meta-análisis. A pesar de su utilidad para los profesionales sanitarios, este trabajo tiene poca fuerza de evidencia debido a su falta de rigor estadístico.

Los autores se centraron en gran medida en las técnicas de intervención con ejercicios. El ejercicio es una intervención intrínsecamente difícil de estudiar, ya que su prescripción no debe estar estandarizada para dos personas diferentes, y mucho menos para una población completa o cohorte de estudio.

La investigación futura del FAI debe estar dirigida a mejorar el examen clínico, la anamnesis y las técnicas de diagnóstico para identificar a las personas que son fuertes candidatas para el tratamiento conservador.

IMPLICACIONES CLÍNICAS

Con una comprensión cada vez mayor de la eficacia del tratamiento conservador para el FAI, es esencial que los profesionales sanitarios tengan a su disposición una amplia variedad de opciones de tratamiento no quirúrgico. El primer paso en el tratamiento no quirúrgico es reducir el dolor y restringir cualquier actividad dolorosa o potencialmente agravante. Ello puede incluir la limitación de actividades de alto impacto, así como de las pautas de movimiento que impliquen la flexión y rotación concomitantes de la cadera, es decir, los movimientos como las sentadillas y estocadas. Lo ideal sería que los pacientes no hicieran ejercicio a causa de un dolor significativo o que experimentaran un aumento del dolor después de la terapia de ejercicio. Es esencial un proceso de experimentación para encontrar movimientos que no provoquen dolor.

A fin de asegurar una adaptación continua, es importante comprobar regularmente los límites del umbral de un paciente e incorporar ejercicios más desafiantes a medida que vayan mejorando. Los programas comunes comienzan con la estabilización del core y los movimientos de posicionamiento del tronco. A continuación las progresiones de los ejercicios se mueven típicamente hacia una movilidad y fortalecimiento de la cadera más específicos, incluyendo progresiones más desafiantes en los movimientos de extensión de la cadera, y gran enfoque en la abducción de la cadera así como en el equilibrio de una sola pierna. La integración de la posición del core, la estabilidad del core, la movilidad de la cadera y los ejercicios de fortalecimiento de la cadera son esenciales. La progresión final de los ejercicios para el tratamiento del FAI debe centrarse en el individuo y en sus demandas de actividad o deporte.

Los profesionales sanitarios que ayudan a los pacientes con FAI deben estar bien formados con conocimientos sobre evaluación, individualización de programas y progresión de ejercicios para ayudar a los pacientes a mejorar su fuerza, movilidad y rendimiento funcional.

+Referencia del Estudio

Terrell S, Olson G, Lynch J (2020) Therapeutic Exercise Approaches to Nonoperative and Postoperative Management of Femoroacetabular Impingement Syndrome. Journal of athletic training.

REFERENCIAS DE APOYO

  1. Reiman MP, Thorborg K. (2015). Femoroacetabular impingement surgery: are we moving too fast and too far beyond the evidence? BJSM.
  2. Mosler AB, Agricola R, Thorborg K, Weir A, Whiteley RJ, Crossley KM, Hölmich P (2018). Is Bony Hip Morphology Associated With Range of Motion and Strength in Asymptomatic Male Soccer Players? JOSPT
  3. Judge A, Murphy RJ, Maxwell R, Arden NK, Carr AJ. (2014). Temporal trends and geographical variation in the use of subacromial decompression and rotator cuff repair of the shoulder in England. The bone & joint journal.
  4. Montgomery SR, Ngo SS, Hobson T, et al. (2013). Trends and demographics in hip arthroscopy in the United States. Arthroscopy
  5. Basques B, Waterman B, Ukwuani G, et al. (2019). Preoperative symptom duration is associated with outcomes after hip arthroscopy. Am J Sports Med.
  6. Kunze K, Beck E, Nwachukwu B, Ahn J, Nho S. (2019). Early hip arthroscopy for femoroacetabular impingement syndrome provides superior outcomes when compared with delaying surgical treatment beyond 6 months. Am J Sports Med.