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Predicción de lesión secundaria de ACL en deportistas femeninas mediante mediciones basadas en vídeo 2D obtenidas durante tareas dinámicas: un estudio retrospectivo de casos y controles
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Puntos clave
- Durante las pruebas de regreso al deporte después de la reconstrucción del ACL, hay pocas medidas clínicas válidas de la calidad del movimiento.
- Este estudio retrospectivo de casos y controles investigó la capacidad de las mediciones basadas en vídeo 2D de tareas dinámicas para predecir lesiones secundarias de ACL en deportistas femeninas.
- Las mediciones basadas en vídeo 2D tuvieron una capacidad predictiva de regular a buena. El predictor más fuerte de lesión secundaria fue exhibir varios patrones de movimiento a través de tareas caracterizadas por una flexión profunda de rodilla y un torso erguido (un indicador de altos momentos extensores de rodilla).
ANTECEDENTES Y OBJETIVO
En deportes de alto riesgo,~25% de los deportistas que regresan al deporte (RTS) después de una reconstrucción del ligamento cruzado anterior (ACL) sufren una segunda lesión del ACL, ya sea en la misma pierna o en la opuesta (1). Un factor potencial que contribuye a esta alta tasa de relesión es la prueba inadecuada de RTS.
Los protocolos de prueba actuales típicamente evalúan la fuerza y el rendimiento durante tareas dinámicas (por ejemplo, salto, aterrizaje y cambio de dirección) pero pasan por alto la calidad del movimiento (por ejemplo, valgo de rodilla, inclinación pélvica e inclinación del tronco). Cuando se ha evaluado la calidad del movimiento, a menudo se ha realizado en un laboratorio biomecánico 3D con equipos que no son accesibles para la mayoría de los clínicos. Un enfoque más viable clínicamente es el análisis de vídeo 2D.
Este estudio investigó la capacidad de las mediciones basadas en vídeo 2D de tareas dinámicas para predecir lesiones secundarias de ACL en deportistas femeninas.
Este hallazgo apoya la exploración del entrenamiento de movimiento dominante de cadera – y otras estrategias de movimiento para reducir el riesgo investigadas en el estudio – para la prevención de lesiones secundarias del ACL.
MÉTODOS
80 deportistas femeninas (edad media = 17, rango = 11-26) con antecedentes de reconstrucción del ACL que practicaban deportes de alto riesgo fueron incluidas en un estudio retrospectivo de casos y controles. De las 80 deportistas, 23 casos sufrieron una segunda lesión del ACL (todas sin contacto; 9 ipsilaterales, 14 contralaterales). Las otras 57 sirvieron como controles, emparejadas con los casos por tipo de injerto, edad (±5 años), nivel deportivo y horas de exposición.
Antes del RTS, todas las participantes realizaron una prueba de cada una de las seis tareas dinámicas: paso hacia abajo, salto de caída, desplazamiento lateral, desaceleración, triple salto y corte lateral (ver Vídeo 1). Las tareas fueron capturadas por vídeo de alta velocidad en los planos frontal y sagital. Para cada tarea, los investigadores midieron cinco ángulos 2D del fotograma de vídeo durante el cual ocurrió el pico de flexión de rodilla (ver Tabla 1). Estos ángulos fueron considerados sustitutos de variables clave típicamente obtenidas a través de pruebas de laboratorio biomecánico (2).
Para cada ángulo y cada tarea, se determinaron puntuaciones de corte que maximizaron la sensibilidad y especificidad para distinguir casos de controles. Cada deportista obtuvo una puntuación compuesta para cada ángulo 2D, que se basó en el número de tareas en las que se clasificó como de alto riesgo para ese ángulo. Por ejemplo, si el ángulo tronco-tibia de una deportista (ver Fig. 1) se consideró de alto riesgo en 4/6 tareas, su puntuación compuesta de ángulo tronco-tibia fue 4. Las puntuaciones compuestas para cada ángulo 2D, junto con el tiempo desde la cirugía hasta el RTS y el índice de masa corporal (IMC), se utilizaron para predecir la lesión secundaria del ACL.
RESULTADOS
Los casos demostraron puntuaciones compuestas significativamente más altas (es decir, patrones de movimiento de mayor riesgo) para todos los ángulos 2D excepto la inclinación del tronco (ver Tabla 2). Después de ajustar por tiempo desde la cirugía hasta el RTS e IMC, todos los ángulos 2D excepto la inclinación del tronco se asociaron significativamente con mayores probabilidades de lesión secundaria (Tabla 2). El área bajo las curvas de características operativas del receptor osciló entre 0,73 y 0,81, correspondiente a una capacidad predictiva de regular a buena. El ángulo tronco-tibia fue el predictor más fuerte.
LIMITACIONES
Este estudio tuvo dos limitaciones principales. Primero, las participantes eran deportistas femeninas de 11-26 años con antecedentes de reconstrucción del ACL. Los resultados pueden no generalizarse a otros contextos (por ejemplo, hombres, deportistas de mayor edad o riesgo de lesión primaria del ACL). Las puntuaciones de corte de este conjunto de datos deben validarse en otras muestras antes de implementarse en la práctica clínica.
Segundo, el diseño retrospectivo se basó en relesiones autoinformadas, lo que introduce el potencial de sesgo de recuerdo. También se necesitan futuros diseños prospectivos para validación.
IMPLICACIONES CLÍNICAS
La calidad del movimiento a menudo se pasa por alto en las pruebas de RTS, quizás debido a la escasez de medidas clínicas válidas. Este estudio abordó esta brecha. Aunque se requiere más validación, las mediciones basadas en vídeo 2D de tareas dinámicas investigadas tuvieron una capacidad de regular a buena para predecir lesiones secundarias de ACL en deportistas femeninas.
Un estudio previo a gran escala que utilizó técnicas 2D similares no encontró asociación entre el valgo de rodilla y la lesión del ACL en deportistas femeninas durante tareas de sentadilla a una pierna y salto de caída (3). Sin embargo, ese estudio difirió en dos aspectos importantes: se centró en lesiones primarias (no secundarias) del ACL, y analizó las tareas individualmente. La innovación del presente estudio radica en su uso de puntuaciones compuestas, que amalgamaron la calidad del movimiento a través de varias tareas. Estas puntuaciones compuestas proporcionan una descripción más holística de la estrategia de movimiento de una deportista en comparación con una tarea individual, reflejando mejor las demandas variables de los deportes.
En este estudio, la puntuación compuesta del ángulo tronco-tibia fue el predictor más fuerte de lesiones secundarias del ACL. Los ángulos tronco-tibia más bajos (es decir, mayores grados de flexión de rodilla con un tronco más vertical) son un sustituto de altos momentos extensores de rodilla. Por cada tarea adicional realizada con una estrategia de movimiento de alto riesgo tronco-tibia, las probabilidades de lesión secundaria del ACL aumentaron un 75%. Este hallazgo apoya la exploración del entrenamiento de movimiento dominante de cadera – y otras estrategias de movimiento para reducir el riesgo investigadas en el estudio – para la prevención de lesiones secundarias del ACL.
+Referencia del Estudio
REFERENCIAS DE APOYO
- Wiggins, A. J., Grandhi, R. K., Schneider, D. K., Stanfield, D., Webster, K. E., & Myer, G. D. (2016). Risk of secondary injury in younger athletes after Anterior Cruciate Ligament Reconstruction. The American Journal of Sports Medicine, 44(7), 1861–1876.
- Straub, R. K., & Powers, C. M. (2022). Utility of 2D video analysis for assessing frontal plane trunk and pelvis motion during stepping, landing, and change in direction tasks: A validity study. International Journal of Sports Physical Therapy, 17(2).
- Nilstad, A., Petushek, E., Mok, K.-M., Bahr, R., & Krosshaug, T. (2021). Kiss goodbye to the ‘kissing knees’: No association between frontal plane inward knee motion and risk of future non-contact ACL injury in Elite Female Athletes. Sports Biomechanics, 22(1), 65–79.