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Los ejercicios de curl-up mejoran la fuerza muscular abdominal sin empeorar la distancia inter-recto en mujeres con diastasis de rectos abdominales postparto: un ensayo controlado aleatorizado

Revisión escrita por Dr Sarah Haag info

Puntos clave

  1. Los ejercicios abdominales no parecen empeorar ni aumentar la diástasis de rectos abdominales (DRA).
  2. Los ejercicios abdominales aumentan la fuerza de los músculos abdominales en las personas con DRA.
  3. No se debe disuadir a las mujeres de realizar ejercicios abdominales.

ANTECEDENTES Y OBJETIVO

La diástasis de rectos abdominales (DRA) es un fenómeno común que se produce durante el embarazo y puede persistir en el periodo posparto. Aunque es muy común, aún no existen enfoques estandarizados para medir, diagnosticar o tratar la DRA en la población posparto (1).

Este estudio tenía como objetivo evaluar el efecto de un programa de ejercicios abdominales domiciliarios de 12 semanas de duración sobre la distancia inter-recto (IRD) en mujeres de 6 a 12 meses después del parto. Un objetivo adicional del estudio era ver si la intervención repercutía en la fuerza o la resistencia de los músculos abdominales, el grosor del recto abdominal, los trastornos del suelo pélvico, el dolor o el cambio global percibido.

Aún no existen métodos estandarizados para medir, diagnosticar o tratar la diástasis de rectos abdominales en la población posparto.
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Es posible que los ejercicios abdominales no reduzcan la diástasis de rectos abdominales (DRA), pero los ejercicios abdominales fortalecieron los músculos abdominales sin empeorar la DRA.

MÉTODOS

  • En este ensayo controlado, aleatorizado, de grupos paralelos, ciego y con dos brazos, se incluyó a mujeres diagnosticadas de DRA entre 6 y 12 meses después del parto.

EJERCICIOS DE CURL-UP PARA FORTALECER LA MUSCULATURA ABDOMINAL EN MUJERES CON DIÁSTASIS DE RECTOS ABDOMINALES DESPUÉS DEL PARTO https://youtu.be/ZEdHnlapg_U

  • Al grupo de control se le disuadió de realizar ejercicios abdominales específicos, pero no se le desaconsejó ningún otro tipo de actividad física.

  • El grupo de intervención recibió un programa de ejercicios estandarizado y progresivo para realizar de forma independiente durante 10 minutos al día, cinco días a la semana durante 12 semanas (ver vídeo).

  • Se incluyó a un total de 35 participantes en cada grupo.

  • Las medidas de resultado incluyeron el cambio en la IRD, el movimiento observado del abdomen, la valoración global del cambio, el grosor del recto abdominal y la fuerza y resistencia de los músculos abdominales.

  • También se preguntó a los participantes sobre la presencia de cualquier trastorno del suelo pélvico, lumbalgia, dolor en la cintura pélvica o dolor abdominal.

RESULTADOS

No se observó ninguna diferencia en la IRD en ninguno de los grupos, lo que indica que los ejercicios no tuvieron un impacto significativo en la IRD. No se observó un empeoramiento de la IRD en ninguno de los participantes, aunque los participantes de ambos grupos informaron de una mejora. El grupo de ejercicio demostró una mejora de la fuerza isométrica máxima en comparación con el grupo de control, pero los efectos fueron pequeños. Tampoco hubo un impacto significativo en los informes de dolor o disfunción del suelo pélvico.

LIMITACIONES

La naturaleza no supervisada de las intervenciones puede haber reducido la adherencia o la intensidad del entrenamiento. Se desconoce la fiabilidad de las pruebas de fuerza abdominal. Otra limitación es el pequeño tamaño de la muestra de mujeres, especialmente el reducido número de mujeres con diástasis grave. Esto limita la generalización de los resultados a las mujeres, especialmente con diástasis más grave.

IMPLICACIONES CLÍNICAS

Se desconoce la prevalencia de la DRA en las mujeres, pero es frecuente durante el embarazo y el posparto. La mayoría de las mujeres experimentan una recuperación espontánea de la DRA, pero muchas expresan su preocupación por la falta de recuperación. Por ejemplo, se descubrió que el 72% de las mujeres fueron excluidas de este estudio porque, aunque creían que tenían una DRA significativa, no cumplían los criterios de inclusión de tener una DRA de al menos 2,5 cm durante un curl-up.

Se ha determinado que la DRA tiene un impacto negativo en las mujeres por diversos motivos, como una imagen corporal negativa y un funcionamiento físico reducido (2). Aunque la DRA no se ha correlacionado con el prolapso de órganos pélvicos, el dolor pélvico, la incontinencia urinaria o el dolor lumbar, la DRA puede hacer que las mujeres eviten o interrumpan la actividad física. Los beneficios de la actividad física están bien establecidos, y la Organización Mundial de la Salud recomienda a las mujeres que inicien o continúen programas de ejercicio durante el embarazo y el posparto (3).

Las evidencias actuales no apoyan la creencia de que la actividad física o el ejercicio, en particular los ejercicios abdominales, puedan empeorar la DRA. Este estudio ha demostrado que es posible que los ejercicios abdominales no reduzcan la DRA, pero los ejercicios abdominales sí fortalecieron los músculos abdominales sin empeorar la DRA.

+Referencia del Estudio

Gluppe S, Engh M, Bø, K (2023) Curl-up Exercises Improve Abdominal Muscle Strength without Worsening inter-recti Distance in Women with Diastasis Recti Abdominis postpartum: a Randomised Controlled Trial. Journal of Physiotherapy, 69(3), 160–167.

REFERENCIAS DE APOYO

  1. Cavalli, M, Aiolfi, A, Bruni, PG, Manfredini, L, Lombardo, F, Bonfanti, MT, Bona, D & Campanelli, G 2021, ‘Prevalence and Risk Factors for Diastasis Recti abdominis: A Review and Proposal of a New Anatomical Variation’, Hernia, vol. 25, no. 4, pp. 883–890.
  2. Fuentes Aparicio, L, Rejano-Campo, M, Donnelly, GM & Vicente-Campos, V 2021, ‘Self-reported Symptoms in Women with Diastasis Rectus Abdominis: a Systematic Review’, Journal of Gynecology Obstetrics and Human Reproduction, vol. 50, no. 7, p. 101995.
  3. Evenson, KR, Mottola, MF & Artal, R 2019, ‘Review of Recent Physical Activity Guidelines During Pregnancy to Facilitate Advice by Health Care Providers’, Obstetrical & Gynecological Survey, vol. 74, no. 8, pp. 481–489.