8 minutos. Publicado en Prescripción de ejercicio

¿Deberías estirar un desgarro muscular?

Escrito por Zenia Wood

Los desgarros musculares representan hasta el 55% de todas las lesiones sufridas en el deporte (1). Los especialistas en rehabilitación y los entrenadores de fuerza y acondicionamiento físico debemos mejorar la prevención de los desgarros musculares, ya que la mayoría de ellos son evitables (2). Hay una pregunta en particular que se plantea con frecuencia, pero que tiene pocas respuestas en la búsqueda de una rehabilitación exitosa de los desgarros musculares:

“¿Debo estirar un desgarro muscular?”

Este blog pretende responder a esta pregunta, a la vez que esboza unas pautas de rehabilitación claras para ayudar a los profesionales sanitarios a crear vías de rehabilitación satisfactorias para sus pacientes.

 

Mecanismo de lesión

Antes de determinar la hoja de ruta después de la lesión, debemos entender primero el mecanismo de la lesión:

Los desgarros musculares se producen cuando la fuerza aplicada al tejido genera una tensión o un esfuerzo mayor del que éste puede soportar. Esto daña las miofibrillas (fibras musculares) como resultado de rápidas contracciones excéntricas (de alargamiento), a menudo durante movimientos de aceleración o desaceleración (3).

Estirar un desgarro muscular repetiría el mecanismo de la lesión y aumentaría el potencial de dañar aún más una zona ya debilitada. Por lo tanto, reconocer que los desgarros se producen al cargar las fibras musculares más allá de su capacidad, nos permite determinar que volver a estirar/cargar inmediatamente esas fibras sería probablemente desfavorable.

Sin embargo, evitar los estiramientos a largo plazo tampoco es la mejor solución. Antes de entrar en las pautas de la rehabilitación de los desgarros musculares, primero tenemos que entender cómo clasificar la gravedad de la lesión y ser conscientes del proceso natural de curación.

 

 

Clasificación de los desgarros musculares

A continuación, se presenta el conocido sistema de clasificación de los desgarros musculares.

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Los desgarros musculares suelen producirse en la unión miotendinosa (MTJ) cuando la fuerza se transfiere del músculo al tendón. Aunque muchos creen que éste es el lugar donde el músculo se une al tendón, en realidad la MTJ esta formada por varias MTJ que convergen dentro del propio vientre del músculo. Esto se conoce como el tendón intramuscular, donde las miofibrillas se unen al tendón dentro del propio músculo, y es otro lugar de localización de los desgarros musculares (1).

Basándose en esta información, el BJSM propuso un nuevo sistema de clasificación clínica para las lesiones musculares que identifica la localización específica de la lesión dentro del músculo. Esta distinción es necesaria porque ahora sabemos que la proximidad del desgarro al hueso suele alargar el tiempo de rehabilitación. Por lo tanto, al utilizar ambas clasificaciones juntas, podemos calibrar con mayor precisión la recuperación prevista. Esto se determina en gran medida a través de los dos factores más importantes: la localización y el número de fibras musculares dañadas (4).

Por último, la tasa de recidiva de los desgarros musculares son superiores al 30%, por lo que es importante que eduquemos a nuestros pacientes sobre la mejor manera de tratar estas lesiones tanto a corto como a largo plazo (5).

 

Fases de curación de los desgarros musculares (y propuesta de aplicación práctica) (4)

 

Fase 1: Fase de degeneración/inflamación

→ Ruptura y necrosis (muerte) de las miofibras

→ Respuesta inflamatoria: formación de hematomas (hinchazón y coagulación de la sangre dentro del tejido muscular).

Aplicación práctica:

  • Evitar el reposo absoluto, el hielo y los AINE (6)
  • No causar daño (calor, alcohol, correr, masajes) (7)

 

Fase 2: Fase de regeneración

→ Fagocitosis del tejido necrótico

→ Activación y proliferación de las células satélite

→ Regeneración de miofibras

→ Formación de tejido cicatricial

Aplicación práctica:

  • Comenzar la movilización/carga tan pronto como sea posible para beneficiar el proceso de curación y reducir la acumulación de tejido cicatricial (7)

 

Fase 3: Fase de remodelación

→ Maduración de las miofibras

→ Reorganización del tejido cicatricial

→ Posible fibrosis

Aplicación práctica:

  • Realizar ejercicios de fortalecimiento (5, 8)

 

Independientemente de la clasificación, todas los desgarros musculares pasan por este proceso. Lo que cambia es la velocidad a la que se produce en función de la gravedad de la lesión. Una vez que se determina la localización y la gravedad, la mayor pregunta es: ¿Cómo utilizamos esta clasificación para guiar nuestra rehabilitación?

La integración es la clave. No se trata tanto de plazos arbitrarios como de garantizar que los clientes cumplan con los puntos de control necesarios para la rehabilitación antes de pasar a la siguiente fase.

 

Propuesta de rehabilitación para los desgarros musculares

He aquí una propuesta de protocolo de rehabilitación a seguir tras un desgarros muscular:

  1. Reposo Relativo + Movilización Temprana
    • Reducir la actividad y evitar agravar la tensión.
    • Iniciar movimientos activos ligeros para promover la recuperación activa (aumenta el flujo sanguíneo en la zona)
  2. Recuperar el Rango de Movimiento
    • Centrarse en aumentar los rangos articulares con ligeros estiramientos activos
    • Evitar los estiramientos pasivos y la elongación muscular excesiva.
  3. Aumentar la Resistencia
    • Baja intensidad (carga/resistencia), mayor volumen (repeticiones)
    • Centrarse en el aumento de la resistencia muscular mediante contracciones musculares concéntricas.
  4. Aumentar la Carga
    • Aumentar la intensidad (carga/resistencia), disminuir el volumen.
    • Estresar el músculo afectado mediante un entrenamiento de fuerza.
  5. Aumentar la Velocidad
    • Contracciones de mayor velocidad
    • Etapa final: retorno a la velocidad máxima (debe incluir la imitación del mecanismo de la lesión)

 

Reducción de la tasa de reincidencia

Los criterios de finalización de la rehabilitación variarán en función de si el objetivo del cliente es recuperar la función o el rendimiento, cada uno de los cuales requiere una intensidad mayor que el anterior. En última instancia, la rehabilitación no se completa cuando nuestros clientes no sienten dolor o incluso cuando vuelven a los niveles de función y fuerza anteriores a la lesión. La rehabilitación debe continuar hasta que las estructuras implicadas sean más resistentes que los niveles anteriores a la lesión. Lo que requiere que la rehabilitación de paso a la fuerza y el acondicionamiento para el mantenimiento continuo (8).

 

Cómo abordar los factores de riesgo

Es importante señalar que una sola contracción excéntrica, con una tensión suficientemente rápida, puede ser suficiente para causar un desgarro muscular inducido mecánicamente, independientemente de otros factores. A pesar de estos casos puramente mecánicos, la gran mayoría de los desgarros musculares son de naturaleza multifactorial. Es imprescindible identificar y abordar los factores de riesgo subyacentes si queremos rehabilitar y prevenir con éxito los desgarros musculares de forma eficaz (9).

Los músculos que son intrínsecamente más susceptibles a los desgarros son (8):

  • Músculos biarticulares (que cruzan dos articulaciones)
  • Músculos que se contraen excéntricamente
  • Músculos con un mayor porcentaje de fibras de contracción rápida (tipo II)

Entre los factores modificables que intervienen en la aparición de desgarros musculares se encuentran (8):

  • Calentamiento inadecuado
  • Lesión previa en el músculo o en sus articulaciones asociadas (que impide los patrones de movimiento típicos)
  • Insuficiente rango de movimiento o flexibilidad
  • Músculos débiles o fatigados
  • Mala recuperación (nutrición, hidratación, sueño)
  • Reducción de la perfusión vascular (debido a la enfermedad)

 

Conclusión

Los desgarros musculares pueden parecer sencillos de rehabilitar al principio. Utilizar el dolor como marcador del proceso puede ser erróneo, ya que suele remitir con relativa rapidez incluso sin intervenciones terapéuticas, y sabemos que las tasas de recurrencia son altas.

Por lo tanto, las pautas de rehabilitación de los desgarros musculares propuestas en este blog intentan ayudar a los profesionales sanitarios en el tratamiento exitoso de los desgarros musculares y hacer que los clientes pasen por un proceso de rehabilitación más completo. Como clínicos, es nuestro trabajo facilitar una recuperación completa más allá de los niveles previos a la lesión para construir individuos más resistentes a largo plazo.

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